La Frustración: Un sentimiento necesario en el desarrollo

Los niños pequeños tienden a buscar satisfacer sus necesidades y deseos de manera inmediata. Intentan obtener lo que quieren rápidamente y si esto no se da, suelen reacionar de distintas formas. Expresan su fastidio e inconformidad con diferentes conductas que son por lo general intensas, lloran, gritan, hacen pataletas, etc.
Estas demostraciones de ira aparecen en los niños y niñas con cierta frecuencia. Muchas veces no cuentan con las habilidades para manejar su comportmiento y buscan más bien reafirmarse y adquirir cada vez más el control de su vida.
Aunque la frustración es un sentimiento desagradable que se produce cuando las expectativas, deseos u objetivos no son satisfechos; una dosis de frustración para el crecimiento de los hijos, siempre es positiva.
Una de las características en el desarrollo de los niños pequeños es su naturaleza egocéntrica y su creencia de que ellos son el centro del universo. Les resulta difícil escuchar las opiniones de otros, esperar o negociar. Como padres, es nuestra tarea, llevarlos progresivamente a desarrollar estas capacidades y a manejar la frustración. También, es importante enseñarles a ser más flexibles y tolerantes para aprender de sus errores y no rendirse fácilmente frente a los obstáculos o inconvenientes que se les presente a lo largo de la vida. Entonces, para que los niños aprendan a manejar la frustración, es necesario enfrentarlos a ella de manera gradual.
Si bien es común escuchar en muchos padres algunas frases como: "es mi hijo, no me gusta verlo triste", "pobrecito es muy chiquito, mejor se lo doy", "no quiero que llore" para solucionar rápidamente problemas que surgen en la interacción con ellos. Es importante tomar en cuenta que para que tengan un desarrollo emocional saludable deben experimentar esas sensaciones.
"Las personas con una actitud tolerante reconocen los obstáculos como parte de las dificultades necesarias en el camino hacia sus metas; muy por el contrario, los que demuestran una acittud poco tolerante, perciben estas dificultades como injusticias que no deberían  ocurrir y se sienten desbordados por ellas"
Si bien los pequeños viven las limitaciones como algo injusto y reaccionar bruscamente debemos ayudarlos a canalizar sus emociones. También debemos transmitirles actitudes tolerantes que les permitan ir desarrollando flexibilidad al cambio y conductas más adaptativas. Así, es importante reconocer que nuestro ejemplo y comportamiento favorecen la consolidación en los hijos de respuestas intolerantes a tolerantes, según sea el caso.
¿Qué pasa con un niño que crece sin tolerancia a la frustración?
Asumirá ante cada pequeño problema que no es capaz de enfrentarlo y se sentirá atacado, tendrá probablemente mayores dificultades para trabajar en equipo, socializar y respetar turnos, entre otras cosas.
Además, la habilidad para tolerar la frustración tiene una relación directa con la capacidad de aprender, ya que el proceso de aprendizaje, por su naturaleza, enfrenta a los pequeños con constantes desafíos que les generan ansiedad, frustración tanto como satisfacción. De este modo, un niño necesita una base emocional sólida y cierto nivel de seguridad como para enfrentarse con aplomo y asumir los riesgos que implica el incorporar habilidades nuevas.
"A través de la frustración el niño aprende que el mundo no gira en torno a él: aprende autocontrol, que no siempre puede conseguir lo que quiere, que debe compartir, que algunas veces se gana y otras se pierde. Si este aprendizaje se hace paulatinamente y se ayuda a reducir la frustración de los niños, no la vivirá de forma tan angustiante"
Todos vamos a pasar por situaciones o conflictos que nos van a generar frustración, algo de ella será inevitable en nuestras vidas. La idea es aprender a tolerarla y desarrollar, desde temprana edad, estrategias para enfrentarla.

Comunicación en Familia!!!


"La forma en la que las personas se comunican, determinará cómo se reñacionarán con los demás"

La comunicación es una herramienta indispensable que nos permite interactuar con otras personas; a través de ella podemos manifestar nuestras necesidades, pensamientos y emociones, lo que nos ayudará a relacionarnos de una manera sana con el mundo. La comunicación puede ser verbal o no verbal ya que nuestras acciones, expresiones, gestos y tono de voz constituyen también una forma importante de comunicación.
         La comunicación nos sirve para:
  • Dar y recibir información.
  • Expresar y comprender lo que pensamos.
  • Transmitir nuestros sentimientos.
  • Compartir con alguien.
  • Establecer contacto con las personas.
  • Vincularnos a través del afecto.
Desde el momentno en que el niño o la niña nacen, es capaz de comunicarse con las personas que lo rodean. Así, a través de su llanto, sus movimientos, la expresión de su cara y hasta de su tono corporal, nos harán saber cuáles son sus necesidades y sentimientos. Estas primeras manifestaciones de comunicación darán lugar más adelante, al desarrrollo del lenguaje oral. Este le permitirá expresar, en palabras, sus deseos, así como, entender el lenguaje de los demás.
Al ser la familia el primer y más importante punto de referencia para el niño, se convierte en el primer agente socializador. Es el lugar en donde los niños comienzan a aprender a comunicarse, imitan gestos, códigos y tonos de vo de sus padres y hermanos. Establecen vínculos afectivos y desarrollan sentimientos de compañerismo y complicidad. Así, los chicos puedem aprender a dialogar favoreciendo la adquisición y el aprendizaje de actitudes tan importantes como la tolerancia, la asertividad, la capacidad de admitir errores y de escuchar.
Cada familia es un mundo distinto y en ella se comparten códigos y lenguajes únicos por lo que no existe una regla básica para mejorar la comunicación entre sys miembros. Lograr que el niño desarrolle habilidades comunicativas no es una tarea fácil, ya que implica voluntad, interés y buena disposiciñon por parte de los padres.
Para crear espacios de comunicación al interior del grupo familiar, es necesario introducir mecanismos que faciliten la comunicaciñon y que a su vez promuevan un clima de confianza y apertura, como espacios de escucha:
  • Un hogar ruidosos en donde cada quien está sumergido en sus propios asuntos, no es propicio para la comunicación. Del mismo modo, ambientes demasiado callados en donde reina un clima de tensión tampoco la favorecen. Si en casa los adultos son capaces de crear un clima afectivo positivo, se comunican entre ellos de manera armoniosa y frecuente, serán un modelo con el cual los hijos aprenderán a comunicarse adecuadamente casi sin darse cuenta.
  • Otro aspecto a tomar en cuenta es la capacidad de escucha. Es común que los padres argumenten y den sus opiniones sin escuchar la de los chicos. Cuando so sucede, los pequeños perciben indiferencia y acaban por perder la motivación para la conversación. El silencio y la escucha son elementos fundamentales en el diálogo, a través de ellos nos damos tiempo para entender lo que se ha dicho y para captar lo que el otro ha querido decir.
      "Cuando esuchamos reflexivamente a nuestros hijos, reconocemos los sentimientos que están detrás de lo que dicen y de lo que no dice; esa escucha reflexiva es una especie de espejo en el que el niño se ve a sí mismo con más claridad de hacer una revisiñon de lo que le preocupa y de sentirse comprendidos."
  • EL diálogo implica interacción y, para que esta se dé, es necesario que los silencios permitan la intervención de todos los participantes. Entonces como padres, debemos aprender a escuchar a nuestros hijos e hijas y enseñarles a ellos a escuchar . Aunque suene contradictorio, para conversar, debemos aprender a callar.  En esta misma linea, también es necesario brindar espacios de cercanía y tranquilidad para que podamos comunicarnos.
  • Muchas veces los pequeños se toman un poco más del tiempo para ordenar sus ideas y encontrar las palabras apropiadas para expresarse. Es importante darles el tiempo para quie lo logren solos y que no se sientan presionados ante la posibilidad de perder nuestra atención. Del mismo modo, debe,os evitar la tentación de completar las frases del niño y etiquertar sus sentimientos porque podemos confundirli y, peor aún, quedamos con una interpretación errónea de lo que realmente quiso decir.
  • Brindar un ambiente de confianza, en el que las ideas y emociones puedan expresarse sin temor o vergüenza es otra herramienta interesante. Esto permite a sus miembros tener la seguridad de que todo aquello que ocurra o se diga, no será divulgado. Como padres, debemos ser consecuentes con nuestro comportamiento y recordar que la confianza es algo que se gana. Desde esta perspectiva, debemos buscar que la comunicación no se centre únicamente en la transmición de informaicón (relatar hechos, descripciones, etc.), sino que fluya para que también se manifiesten que se expresen de ánimo.
  • Para tener una buena comunicaicón con nuestros hijos, debemos ponernos a su nivel visual. Podemos agacharnos o ponernos de cuclillas, así no se sentirán intimidados por nuestra autoridad y será mucho más factible que se expresen sin temor.
  • La capacidad de ponernos en el lugar del otro, es decir la habilidad de ser empáticos, es muy importante para poder comprender los sentimientos de nuestros hijos e hijas. Esto no quiere decir sentir lo mismo que ellos, sino más bien ser capaz de imaginarlo. Como sabemos los niños tienen una manera de pensar diferente a la de los adultos; su mente no funciona igual por lo que es recomendable ayudarlos a relatar mejor sus experiencias a través de comentarios y/o preguntas. Así, no sólo notarán nuestor interés por lo que dicen sino que también podrán ubicarse mejor en el relato.